Renta fija

Mercados · Renta fija · Julio de 2026

% TIPOS ↑ BONO ↓

Qué es la renta fija y por qué tu bono baja cuando suben los tipos

Prestar dinero a cambio de intereses suena aburrido y seguro. Lo primero es cierto; lo segundo, solo a veces. Aquí está la trampa que pilla a casi todos.

8 min de lectura Nivel iniciación Incluye herramienta interactiva

La renta fija es, en el fondo, un préstamo. Cuando compras un bono, le estás prestando dinero a quien lo emite —un Estado o una empresa— y a cambio esa entidad se compromete a pagarte unos intereses periódicos y a devolverte tu capital en una fecha pactada. Suena sencillo y tranquilo, y buena parte del tiempo lo es. Por eso se considera la hermana prudente de la bolsa.

Pero el nombre engaña. «Renta fija» no significa que tu dinero no pueda perder valor. Esconde un mecanismo que sorprendió a muchísimos ahorradores en los últimos años, cuando vieron caer sus fondos «seguros» de bonos: cuando los tipos de interés suben, el precio de los bonos que ya tienes baja. Esta página te explica por qué, con una herramienta para que veas cuánto te afectaría a ti.

↑↓Tipos suben,
bono baja
3Grandes
emisores
100 %Del capital al
vencimiento*
DuraciónMide tu
sensibilidad

*Si mantienes el bono hasta el final y el emisor no quiebra. Vendiendo antes, el precio puede ser mayor o menor.

Qué es la renta fija y cómo funciona

Imagina que el Estado necesita dinero y tú se lo prestas comprando un bono de 1.000 euros a diez años con un cupón del 3 %. Durante esos diez años recibirás 30 euros al año en intereses, y al final del plazo te devolverán tus 1.000 euros. En total, habrás recibido 1.300 euros por haber prestado tu dinero. Ese es el esquema básico de casi toda la renta fija: prestas, cobras intereses y recuperas el capital.

Frente a una acción, que te convierte en propietario de una empresa con sus subidas y bajadas, un bono te convierte en su acreedor. No participas en el crecimiento del negocio, pero tienes prioridad de cobro y unas condiciones pactadas de antemano. Es un trato más predecible y, en general, menos arriesgado, a cambio de una rentabilidad normalmente más baja.

Los cinco elementos de un bono

Para leer cualquier bono basta con entender cinco piezas, y todo lo demás se deduce de ellas.

  • Emisor: quién pide el dinero prestado. Un Estado, una empresa o un organismo. De su solvencia depende que te paguen.
  • Nominal: la cantidad que prestas y que te devolverán al final, normalmente 1.000 euros por título.
  • Cupón: el interés que cobras, casi siempre fijo. Un cupón del 3 % sobre 1.000 euros son 30 euros al año.
  • Vencimiento: la fecha en que te devuelven el capital. Puede ir de meses a décadas.
  • TIR o rentabilidad: lo que ganas de verdad al año si lo mantienes, teniendo en cuenta el precio que pagaste, no solo el cupón.
Renta fija no es rentabilidad fija

El cupón sí es fijo, pero tu rentabilidad final no tiene por qué serlo. Depende del precio al que compres y de si mantienes el bono hasta el vencimiento o lo vendes antes en el mercado. Ahí es donde entra el mecanismo que veremos ahora, el que de verdad importa.

La trampa: por qué tu bono baja cuando suben los tipos

Aquí está el corazón de la renta fija, lo que separa a quien la entiende de quien se lleva un susto. La regla es esta: el precio de un bono que ya tienes y los tipos de interés del mercado se mueven en direcciones opuestas. Suben los tipos, baja el precio de tu bono. Bajan los tipos, sube. Parece contraintuitivo, pero con un ejemplo se ve clarísimo.

Compraste ese bono de 1.000 euros con un cupón del 3 %, que te paga 30 euros al año. Un año después, el banco central sube los tipos y ahora se emiten bonos nuevos, idénticos al tuyo, pero con un cupón del 4 %: pagan 40 euros al año. Si quieres vender el tuyo antes de tiempo, ¿quién va a pagarte 1.000 euros por un bono que renta 30, cuando por ese mismo dinero puede comprar uno que renta 40? Nadie. Para venderlo, tendrás que bajar su precio hasta que resulte igual de atractivo que los nuevos.

Tu bono con cupón del 3 %, un año después SUBEN LOS TIPOS (al 4 %) Precio del bono baja ↓ cotiza por debajo de 1.000 € BAJAN LOS TIPOS (al 2 %) Precio del bono sube ↑ cotiza por encima de 1.000 € 3 % tu bono
La relación inversa: tu bono paga un cupón fijo, así que la única forma de que compita con los bonos nuevos es que su precio suba o baje. Por eso los fondos de renta fija «seguros» perdieron valor cuando los bancos centrales subieron los tipos. Esquema ilustrativo.
El matiz que lo cambia todo

Esa caída de precio solo se materializa si vendes antes del vencimiento. Si aguantas el bono hasta el final, cobrarás todos tus cupones y recuperarás tus 1.000 euros íntegros, pase lo que pase con los tipos por el camino. El problema llega cuando necesitas el dinero antes, o cuando inviertes a través de un fondo que valora sus bonos cada día a precio de mercado.

La duración: cuánto te afecta a ti

No todos los bonos sufren igual cuando se mueven los tipos. La medida que lo cuantifica se llama duración, y conviene no confundirla con el vencimiento. El vencimiento es cuándo te devuelven el dinero; la duración mide cuánto sube o baja el precio del bono ante un cambio en los tipos. Cuanto mayor es la duración, más te afecta.

La regla práctica es sencilla: un bono con una duración de 5 años pierde aproximadamente un 5 % de su precio si los tipos suben un punto, y un bono con duración de 10 pierde en torno al 10 %. Por eso, cuando se esperan subidas de tipos, los gestores prudentes se refugian en duraciones cortas, que apenas se mueven; y cuando se esperan bajadas, alargan la duración para ganar más. Esta herramienta te deja verlo con tus propios números.

Simulador de sensibilidad a los tipos

Mira cuánto se movería tu inversión en bonos si cambian los tipos de interés. Es una estimación por duración, válida para movimientos moderados; todo se calcula en tu navegador.

Tu escenario

Introduce importe, duración y cambio de tipos, y pulsa el botón para ver el efecto en tu bono.

Los tipos de renta fija que te encontrarás

Bajo este paraguas caben instrumentos muy distintos, con niveles de riesgo que van del casi nulo al considerable. Conviene saber quién emite y a qué plazo, porque ahí está buena parte del riesgo y de la rentabilidad.

Deuda pública

La emite el Estado. En España, letras del Tesoro (corto plazo), bonos (medio) y obligaciones (largo). Es la referencia de seguridad: un país solvente rara vez deja de pagar.

Letras · Bonos · Obligaciones

Deuda corporativa

La emiten las empresas. Pagan más que el Estado porque tienen más riesgo de impago. Cuanto peor es la calidad de la empresa, más cupón ofrecen para atraer inversores.

Bonos de empresa · High yield

Ligada a la inflación

Bonos cuyo cupón se ajusta según sube el coste de la vida. Protegen tu poder adquisitivo cuando hay inflación, a cambio de rendir menos si los precios se mantienen calmados.

Bonos indexados a inflación

Cómo invertir y qué riesgos vigilar

Puedes comprar bonos directamente —en España, las letras del Tesoro se compran incluso desde su web— o hacerlo a través de fondos y ETF de renta fija, que reparten el dinero entre cientos de bonos. La vía directa te permite mantener hasta vencimiento y olvidarte del vaivén de precios; la vía de fondos diversifica y es más cómoda, pero valora a mercado cada día, así que verás subir y bajar tu inversión con los tipos.

Sea cual sea la vía elegida, estos son los riesgos que conviene tener presentes:

  • Riesgo de tipos de interés. El que hemos visto: si suben los tipos y vendes antes de tiempo, pierdes. A mayor duración, mayor golpe.
  • Riesgo de crédito o impago. Que el emisor no pueda devolverte el dinero. Bajo en un Estado solvente, alto en empresas de mala calidad.
  • Riesgo de inflación. Si tu bono renta un 3 % y la inflación es del 4 %, pierdes poder adquisitivo aunque cobres puntualmente.
  • Riesgo de liquidez. Algunos bonos son difíciles de vender rápido sin bajar el precio, sobre todo los de empresas pequeñas.
El papel sensato de la renta fija

Esta clase de activo no está para hacerte rico, sino para dar estabilidad a una cartera y amortiguar las caídas de la bolsa. Es el contrapeso tranquilo, no el motor. Entender la duración y el riesgo de crédito es lo que evita las sorpresas desagradables con lo que se supone que era «la parte segura».

Cómo encaja con el resto de la web

Los bonos son una pieza de equilibrio dentro de una cartera bien montada. Para construir esa base de forma sencilla, el camino son los fondos indexados, que también los hay de bonos. Si quieres entender el resto del mapa de mercados, tienes los índices, las acciones, las materias primas y las criptomonedas. Y para decidir cuánto peso dar a cada cosa, pasa por gestión del riesgo.

Lo mínimo que deberías recordar

Si te quedas con cinco ideas de toda la página, que sean estas. La renta fija es prestar dinero a cambio de intereses y la devolución del capital. Su nombre engaña: el precio de un bono baja cuando suben los tipos, y sube cuando bajan. Esa caída solo se hace real si vendes antes del vencimiento. La duración mide cuánto te afecta ese vaivén. Y su papel no es enriquecerte, sino dar estabilidad a tu cartera.

La renta fija es el contrapeso tranquilo de una cartera. La forma más sencilla de tenerla, junto al resto, es a través de fondos indexados.

Descubre los fondos indexados

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Francisco Ribas · Formación Forex.