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Abres tres operaciones en pares distintos y crees que has diversificado. Sin embargo, la correlación de divisas explica por qué esos pares se mueven juntos y por qué, en realidad, has multiplicado por tres la misma apuesta. Aquí aprenderás a medirlo.
La correlación de divisas mide hasta qué punto dos pares se mueven a la vez. Se expresa con un número entre −1 y +1, así que leerlo resulta sencillo cuando sabes qué significan los extremos.
Un valor de +1 indica, por ejemplo, que ambos pares suben y bajan al unísono. En cambio, −1 significa que se mueven en espejo: cuando uno sube, el otro baja exactamente igual. Por último, un 0 señala que no hay relación aparente entre ellos.
Ahora bien, aquí está la parte que casi nadie explica. En Forex las divisas van por parejas, de modo que un mismo billete aparece en varios pares a la vez. Por ejemplo, el dólar está tanto en EUR/USD como en GBP/USD; por eso ambos tienden a subir juntos cuando el dólar se debilita. Por tanto, no es magia ni casualidad: es aritmética.
Ese detalle tiene una consecuencia incómoda. Si abres una posición larga en EUR/USD y otra larga en GBP/USD, no tienes dos operaciones distintas: tienes una sola apuesta contra el dólar, con el doble de tamaño. Y si el dólar se gira, las dos pierden a la vez.
Esta calculadora no se conecta a ningún mercado, así que los precios los pones tú. De hecho, es lo más honesto que puedo ofrecerte: copias los cierres desde tu propia plataforma, con tu bróker y tu marco temporal, y obtienes la correlación real de lo que tú operas.
Pega los precios de cierre de dos pares, uno por línea y siempre en el mismo orden temporal. Con diez periodos ya obtienes una lectura orientativa, aunque con treinta la cifra se vuelve mucho más fiable.
Necesita al menos tres pares de datos y, además, el mismo número de valores en ambas columnas. Acepta comas o puntos como separador decimal, así que puedes pegar directamente desde MetaTrader o desde una hoja de cálculo.
Un número alto no significa causa. Que dos pares se muevan juntos no implica que uno mueva al otro; normalmente ambos responden a un tercer factor, casi siempre el dólar. Por tanto, la correlación describe lo que pasó, mientras que anticipar lo que viene sigue siendo cosa tuya.
Esta es la calculadora que más sorprende, ya que descompone tus posiciones abiertas en las divisas que hay debajo. Verás en qué monedas estás realmente comprado y también vendido, aunque tú creyeras que solo tenías «tres operaciones sueltas».
Indica hasta cuatro posiciones con su par, su dirección y, por último, su tamaño en lotes. Después, la calculadora suma la exposición neta de cada divisa por separado.
Elige al menos una posición con lotes mayores que cero.
Cada lote comprado de EUR/USD equivale a comprar euros y, al mismo tiempo, vender dólares. Por tanto, la exposición neta se calcula sumando la divisa base con signo positivo y la divisa cotizada con signo negativo, en lotes.
Prueba el ejemplo que viene cargado. Compra de EUR/USD, compra de GBP/USD y venta de USD/CHF parecen, sobre todo al principio, tres ideas distintas. Ahora bien, mira el resultado: son tres apuestas contra el dólar, con una exposición acumulada de tres lotes. Por tanto, si el dólar sube pierdes en las tres a la vez.
Arriesgar un 1 % en dos operaciones no siempre suma un 2 %, aunque lo parezca. Depende de la correlación entre ellas, así que esta calculadora traduce ese coeficiente en el riesgo real que estás asumiendo.
Introduce cuánto arriesgas en cada operación y, además, la correlación entre ambos pares. El resultado compara después el riesgo que crees tener con el que de verdad soportas.
Se calcula, además, con la fórmula de volatilidad conjunta: la raíz cuadrada de A al cuadrado más B al cuadrado, más dos veces A por B por la correlación. Cuando la correlación es 1, el riesgo se suma entero; en cambio, cuando es 0 la suma se amortigua.
Con correlación 0,9 la diversificación es casi una ilusión. Dos posiciones al 1 % en pares muy correlacionados se comportan, de hecho, como una sola al 1,95 %. Por tanto, si tu norma es no arriesgar más del 2 % por idea, ya la has agotado con esas dos operaciones, aunque el bróker te las muestre por separado.
La correlación no solo multiplica el riesgo: también multiplica lo que pagas. De hecho, este es el apartado que más dinero puede ahorrarte de toda la página, aunque sea el menos vistoso.
Cada posición abierta tiene su propio coste, incluso aunque todas expresen la misma apuesta.
Abrir EUR/USD, GBP/USD y, además, AUD/USD supone cruzar tres horquillas distintas. Si en el fondo estás apostando contra el dólar, has pagado tres veces por una sola idea; en cambio, una única posición mayor te habría costado un solo spread.
En cuentas con comisión explícita se cobra por lote operado, tanto cuando abres como cuando cierras. Por tanto, repartir la misma exposición entre varios pares correlacionados multiplica ese cargo sin aportar diversificación real.
Cuando mantienes las operaciones abiertas más de un día, pagas o cobras financiación por cada una. Cuando el swap es negativo en los tres pares, el coste se triplica mientras la apuesta sigue siendo única.
Los cruces menos líquidos tienen horquillas varias veces mayores que las de los pares principales, aunque no lo parezca al abrirlos. Además, su correlación con el dólar suele ser alta igualmente, así que pagas más por una diversificación que no existe.
Cuando llega un dato macro fuerte, los pares correlacionados se mueven juntos y además la ejecución empeora en todos a la vez. Es decir, el deslizamiento tampoco se diversifica.
Una regla sencilla. Antes de abrir una segunda posición, pregúntate si expresa una idea distinta o la misma con otro nombre. Cuando sea lo segundo, sale más barato y más limpio ajustar el tamaño de la primera.
La correlación de divisas es una herramienta valiosa, aunque también resulta fácil de malinterpretar. Por eso, estos seis puntos evitan los errores más habituales.
Dos pares pueden moverse al unísono durante meses y, sin embargo, desacoplarse en una sola sesión. Por eso conviene recalcular la correlación con datos recientes, en lugar de fiarse de una cifra aprendida hace un año.
La correlación en velas de cinco minutos y la diaria pueden dar resultados opuestos, aunque midan lo mismo. Por tanto, mide siempre en el marco en el que vas a operar y no en otro.
Cuando llega el pánico, casi todo se correlaciona: los activos de riesgo caen juntos y los refugios suben juntos. Es decir, la diversificación desaparece justo el día que más falta te hace.
Comprar EUR/USD y comprar USD/CHF a la vez, dado que son pares inversos, deja tu exposición neta al dólar casi en cero. Ahora bien, sigues pagando dos spreads y dos swaps por no arriesgar nada.
Diez periodos dan una lectura orientativa, mientras que treinta o más ofrecen una cifra bastante más sólida. De hecho, con muy pocas observaciones es fácil obtener correlaciones altísimas por pura casualidad.
Que dos pares suban a la vez no significa, sin embargo, que uno arrastre al otro. Normalmente ambos reaccionan a lo mismo, así que buscar la causa común enseña más que memorizar el coeficiente.
Estas guías completan, además, lo que la correlación de divisas deja a medias.
Cuánto arriesgar por operación y, sobre todo, por qué ese límite se aplica a la idea y no al número de posiciones.
Calcula el tamaño de cada entrada antes de abrirla y, además, el ratio riesgo/beneficio.
Comprueba spreads, comisiones y, sobre todo, la regulación antes de repartir posiciones entre varios pares.
Si prefieres el cálculo automático con precios de mercado, esta es una versión gratuita y además solvente.
La correlación explica por qué a veces pierdes en todas las operaciones a la vez. Sin embargo, el tamaño de cada entrada sigue siendo lo primero que hay que calcular.
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Un abrazo lector/a, y nos vemos en el próximo gráfico,Francisco Ribas · Formación Forex.