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Análisis técnico · Parte 1 de 2
Una de las teorías más fascinantes —y temidas— del análisis técnico. Las ondas de Elliott sostienen que el mercado no se mueve al azar, sino en patrones que se repiten, impulsados por la psicología de masas. Aprende a verlos desde cero.
Imagina que el caos de un gráfico, con sus subidas y bajadas aparentemente aleatorias, escondiera en realidad un orden secreto. Eso es exactamente lo que propuso Ralph Nelson Elliott en los años 30: que los mercados no se mueven al azar, sino siguiendo patrones repetitivos dictados por la psicología colectiva de todos los que compran y venden. A esos patrones los llamamos hoy las ondas de Elliott, y son uno de los pilares —y de los mayores retos— del análisis técnico.
Es un tema denso, así que lo hemos dividido en dos partes. En esta Parte 1 vas a construir los cimientos: qué son, cómo es su estructura, sus reglas sagradas y por qué el mercado se comporta como un fractal. En la Parte 2 daremos el salto a los patrones correctivos, la relación con Fibonacci y, sobre todo, cómo operar con todo esto. Vamos paso a paso; al final lo verás claro.
Ralph Nelson Elliott era un contable que, apartado del trabajo por una enfermedad, se dedicó a analizar décadas de datos bursátiles. Y descubrió algo asombroso: el mercado avanzaba en ciclos que se repetían una y otra vez, en todas las escalas de tiempo. Su conclusión fue tan sencilla como potente: los precios reflejan la psicología de las masas, que oscila entre el optimismo y el pesimismo en secuencias predecibles.
La idea central de las ondas de Elliott es que todo movimiento del mercado se descompone en dos fases que se alternan sin descanso:
Cinco ondas a favor, tres en contra. Ese ritmo de 5-3 es el latido del mercado según Elliott, y es la base sobre la que se construye absolutamente todo lo demás. Si dominas las tendencias, verás que esto encaja de forma natural con lo que ya sabes; si quieres refrescarlas, tienes la guía de conceptos básicos de tendencias.
Un ciclo completo de Elliott tiene ocho ondas: cinco de impulso (numeradas del 1 al 5) y tres de corrección (etiquetadas A, B y C). Este es el mapa maestro que debes grabarte a fuego, porque todo lo demás son variaciones de él:
Fíjate en el ritmo: las ondas 1, 3 y 5 avanzan con la tendencia (son las «motrices»), mientras que las ondas 2 y 4 son pequeños retrocesos que dan un respiro antes de continuar. Luego, cuando el impulso se agota en la onda 5, llega la corrección A-B-C, que devuelve parte del terreno ganado antes de que empiece un nuevo ciclo.
Cinco para avanzar, tres para descansar. Si ves un movimiento claro en cinco ondas, la tendencia es fuerte y probablemente continúe. Si ves solo tres, lo más seguro es que sea una simple corrección… y que el movimiento principal sea el contrario.
Cada una de las cinco ondas del impulso tiene su propia personalidad, porque cada una refleja una emoción distinta de la multitud. Entenderlas es entender el ciclo entero:
Nace de un mercado pesimista. Solo una minoría de inversores intuye el cambio y empieza a comprar. Es un movimiento discreto, difícil de identificar en tiempo real, porque casi nadie cree todavía en la nueva tendencia.
El precio corrige y devuelve buena parte de lo ganado en la onda 1. Muchos piensan que la subida fue un espejismo. Eso sí, por regla sagrada, la onda 2 nunca retrocede más del 100 % de la onda 1: si lo hiciera, el conteo sería inválido.
Aquí llega la onda favorita de todo elliottista. Es, casi siempre, la más larga y explosiva, porque es el momento en que la gran mayoría del mercado reconoce la tendencia y se sube en masa. Suele venir acompañada del mayor volumen. Nunca puede ser la más corta de las ondas 1, 3 y 5.
Tras el subidón de la onda 3, el mercado toma aire con una corrección más lateral y tranquila. Tiene una prohibición estricta: no puede solaparse con el territorio de precios de la onda 1.
El movimiento final, impulsado ya por la euforia y por los que llegan tarde. Suele tener menos fuerza que la onda 3 y, a menudo, muestra señales de agotamiento. Cuando termina, el ciclo impulsivo se cierra y toca corregir.
Cuando las cinco ondas del impulso se completan, el mercado necesita corregir. Y lo hace en tres ondas, no en cinco. Esta es una de las claves prácticas más útiles de toda la teoría: los impulsos van en cinco, las correcciones en tres. Saber contar hasta cinco y hasta tres te dice en qué punto del ciclo estás.
La onda A es el primer tramo en contra; suele pillar a la mayoría por sorpresa, aún convencida de que la tendencia sigue. La onda B es un rebote que hace creer que todo vuelve a la normalidad —es la gran trampa para incautos—. Y la onda C es el golpe final, que confirma la corrección. Las formas concretas que puede tomar esta corrección (zig-zag, plano, triángulo…) las veremos con detalle en la Parte 2, porque dan mucho juego.
Aquí está la línea que separa el análisis serio del «ver figuras en las nubes». Elliott tiene muchas guías flexibles, pero solo tres reglas absolutas. Si un conteo rompe una sola de ellas, el conteo es incorrecto y hay que rehacerlo. Sin excepciones (salvo las diagonales, un caso avanzado). Grábatelas:
Regla 1
La onda 2 nunca retrocede más del 100 % de la onda 1.
Regla 2
La onda 3 nunca es la más corta de las ondas 1, 3 y 5.
Regla 3
La onda 4 no invade el territorio de precios de la onda 1.
Las reglas son sagradas y no se rompen jamás. Las guías (que veremos ahora) son tendencias probables, no obligaciones. Un principiante que trata una guía como regla —o que «salta» una regla para que le cuadre el conteo— acaba viendo lo que quiere ver, no lo que hay.
Además de las tres reglas, hay dos guías que te ahorrarán muchos errores. No son obligatorias, pero se cumplen tan a menudo que conviene tenerlas siempre presentes.
El mercado rara vez se repite dos veces seguidas de la misma forma. Si la onda 2 es una corrección rápida y profunda, lo normal es que la onda 4 sea lateral y suave (y al revés). Esta guía de la alternancia te ayuda a anticipar cómo será la onda 4 mirando cómo fue la onda 2.
En la mayoría de impulsos, una de las tres ondas motrices (1, 3 o 5) se alarga mucho más que las otras: es la onda «extendida». En acciones y divisas suele ser la onda 3; en materias primas, a menudo la onda 5. Identificar cuál se está extendiendo te dice cuánto recorrido puede quedar.
Y aquí llega la idea más bella —y más útil— de todas. La estructura de Elliott es fractal: cada onda está formada, a su vez, por ondas más pequeñas de la misma forma, y forma parte de ondas más grandes. Es como el brócoli: si arrancas una ramita, tiene la misma forma que el brócoli entero.
Por eso Elliott definió distintos grados de onda, desde los ciclos de siglos hasta los de minutos: gran superciclo, superciclo, ciclo, primario, intermedio, minor, minute, minuette… Todos con la misma forma 5-3. Esto tiene una consecuencia práctica enorme: el conteo depende de la escala de tiempo que mires. Lo que en el gráfico diario es una sola onda, en el de una hora es un ciclo entero. Por eso el análisis siempre empieza por preguntarte: ¿en qué grado estoy contando?
El mercado no es una línea recta ni un caos: es un patrón que se repite dentro de sí mismo, hasta el infinito. Formación Forex
La conexión con Fibonacci
Cinco y tres son números de Fibonacci. No es casualidad.
El propio Elliott descubrió que las proporciones entre las ondas siguen los ratios de Fibonacci (61,8 %, 38,2 %, 161,8 %…). Esa relación es la que convierte la teoría en una herramienta para calcular objetivos. La desarrollamos entera en la Parte 2.
Con esto ya tienes los cimientos de las ondas de Elliott: la estructura 5-3, las tres reglas, las guías y su naturaleza fractal. Es la base sobre la que se construye todo. En la Parte 2 pasamos a la acción: los patrones correctivos reales, cómo medir las ondas con Fibonacci y, lo más esperado, cómo operar cada fase con ejemplos gráficos.
Ya dominas la teoría. Ahora toca lo práctico: los patrones correctivos (zig-zag, plano, triángulo), la relación exacta con Fibonacci y cómo aprovechar las ondas de Elliott para entrar, poner el stop y fijar objetivos.
Segunda parte
La aplicación práctica: patrones correctivos, Fibonacci aplicado y estrategias de entrada con ejemplos.
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