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Análisis técnico · Parte 2 de 2
Ya tienes la teoría. Ahora, lo que de verdad importa: los patrones correctivos reales, cómo medir cada onda con Fibonacci y cómo usar las ondas de Elliott para entrar al mercado, colocar el stop y fijar objetivos.
En la Parte 1 construimos los cimientos de las ondas de Elliott: la estructura 5-3, las tres reglas y su naturaleza fractal. Perfecto. Pero seamos sinceros: todo eso no sirve de nada si no sabes traducirlo en decisiones. Así que en esta segunda parte bajamos al terreno práctico, que es donde el conocimiento se convierte en ventaja.
Vamos a ver las formas reales que adopta una corrección, cómo Fibonacci nos permite calcular hasta dónde puede llegar cada onda y, sobre todo, cómo entrar al mercado aprovechando el conteo. Con gráficos para cada idea. Vamos allá.
Las correcciones son la parte más difícil de Elliott, porque son mucho más caprichosas que los impulsos. Pero casi todas encajan en tres patrones básicos. Aprende a reconocerlos y habrás ganado media batalla:
Zig-zag
5-3-5
Plano
3-3-5
Triángulo
A-B-C-D-E
Es la corrección rápida y profunda. La onda A se despliega en cinco subondas, la B en tres y la C en cinco. Devuelve mucho terreno y es la típica corrección «fuerte» que asusta. Suele aparecer como onda 2.
Una corrección más lateral, en la que el precio apenas retrocede y se mueve de lado. La onda B suele volver casi hasta el inicio de A (a veces incluso lo supera, en el «plano expandido», el más frecuente). Es habitual como onda 4.
Cinco ondas que se van estrechando dentro de dos líneas convergentes, en un tira y afloja entre compradores y vendedores. Casi siempre aparece antes del último movimiento de la secuencia (típicamente en la onda 4) y anticipa que la tendencia hará un empujón final. Si quieres, repasa las principales figuras del análisis técnico, porque este triángulo es primo hermano de las que ya conoces.
Si la onda 2 fue un zig-zag profundo, lo más probable es que la onda 4 sea un plano o un triángulo lateral. El mercado tiende a no repetir el mismo tipo de corrección dos veces seguidas.
Aquí es donde la teoría se vuelve una herramienta de medición. Elliott descubrió que las proporciones entre las ondas no son casuales: siguen los ratios de Fibonacci. Esto te permite estimar hasta dónde puede llegar una onda antes de que suceda. Si no dominas la herramienta, primero pásate por cómo usar los retrocesos de Fibonacci.
La idea clave
Elliott te dice la forma; Fibonacci te dice el tamaño.
Combinar ambos es lo que convierte el conteo de ondas en objetivos de precio concretos: dónde puede terminar la onda 3, dónde entrar en la 5 y hasta dónde corregirá el mercado.
Llegamos a lo que todos esperabais. La gran ventaja de Elliott es que te da un mapa del mercado: saber en qué onda estás te dice qué es probable que pase después, dónde entrar y —clave— dónde estarías equivocado. Y esa última parte, saber dónde te equivocas, es la que te permite poner un stop lógico y proteger tu capital. Nunca operes sin repasar antes la gestión del riesgo.
La filosofía es sencilla: queremos subirnos a las ondas de impulso (sobre todo a la 3 y la 5), que son las que se mueven a favor de la tendencia, y evitar operar contra ellas. Para eso, esperamos a que terminen las correcciones para entrar en la dirección buena.
Es la entrada estrella. Cuando identificas que ha terminado la onda 2 (una corrección que no supera el inicio de la onda 1), entras a favor de la tendencia buscando la onda 3, la más larga y explosiva. El stop va justo por debajo del inicio de la onda 1: si el precio llega ahí, tu conteo era erróneo y sales con una pérdida pequeña. El objetivo, en las extensiones de Fibonacci de la onda 3.
Más conservadora. Cuando la onda 4 termina su corrección (sin invadir el territorio de la onda 1), entras buscando la onda 5, el último empujón. Es una entrada con menos recorrido que la de la onda 3 y algo más arriesgada, porque la 5 puede quedarse corta. El stop, por debajo del final de la onda 4.
Cuando termina toda la corrección A-B-C, el mercado suele iniciar un nuevo impulso a favor de la tendencia mayor. Entrar al final de la onda C te coloca justo al principio de ese nuevo ciclo, con un stop muy ajustado por debajo del final de C. Es una entrada excelente en términos de riesgo/recompensa.
La gran ventaja de Elliott no es acertar siempre (es imposible), sino que cada regla te da un punto exacto donde tu conteo se invalida. Ahí va tu stop. Si el mercado lo toca, no discutes: aceptas que te equivocaste, sales con una pérdida pequeña y esperas la siguiente. Esa disciplina es lo que hace rentable la teoría.
Las ondas de Elliott son un arma de doble filo. Bien usadas, son un mapa; mal usadas, una fuente de ruina. Estos son los tropiezos más comunes, para que los evites desde el primer día:
Contar ondas no es predecir el futuro: es tener un plan para cada escenario, incluido aquel en el que te equivocas. Formación Forex
Y con esto cerramos el ciclo completo de las ondas de Elliott. Ya tienes la teoría (Parte 1) y la práctica (Parte 2): la estructura, las reglas, los patrones, Fibonacci y las entradas. Ahora toca lo de siempre: llevarlo al gráfico, practicar en demo y contar, contar y contar ondas hasta que el ojo se te acostumbre. No hay atajos, pero el mapa ya es tuyo.
Las ondas de Elliott brillan cuando se combinan con el resto de herramientas. Refuerza tu lectura del gráfico con soportes, medias móviles y Fibonacci, y conviértete en un analista más completo.
Sigue aprendiendo
La herramienta que da tamaño a las ondas de Elliott, explicada paso a paso y con ejemplos.
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